Desde un enfoque gestáltico, los sueños son entendidos como proyecciones de nuestra personalidad y de nuestras experiencias. Si éstos son trabajados (no interpretados) por nosotros mismos, se puede lograr extraer un contenido significativo para incorporarlo a nuestra vida.

El trabajo con los sueños es del todo enriquecedor ya que puede darnos valiosas pistas para tomar mayor conciencia del momento en el que nos encontramos, de lo que reprimimos, de los diferentes aspectos de nuestra personalidad, de lo que queremos o necesitamos, etc… tanto si trabajamos un sueño puntual, un sueño recurrente, una pesadilla o un NO sueño (cuando no nos acordamos de los sueños).

El trabajo gestáltico con los sueños consiste en contarlos en primera persona y en presente, y representarlos como si fuéramos cada uno de los elementos que aparecen en ellos. Es decir, experimentar cómo es y que le está pasando a cada una de las personas o cosas.